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Paris, la Citè de mes decèptions (III y final)

miércoles, 20 de agosto de 2008


Ya, al fin concluyo esta saga que me llevó más tiempo relatar, de lo que realmente estuve de viaje.

Bueno, el viaje a Paris desde el inicio no fue del todo placentero. Después de la gran desvelada por tratar de tomar un cochino taxi, era obvio que no me iba a levantar temprano a seguir mi itinerario. Por más que quise despertarme el cansancio acumulado era mucho, por lo tanto mi día activo empezó a las 10:00 a.m. Tenía exactamente 4 horas para visitar el Museo de Louvre, el Cementerio de Père-Lachaise, Hotel des invalides, Champs Elysèss, El arco del Triunfo, Notre Dame, el Jardín de las Tullerias y El Sagrado Corazón. ¡¡Dónde fregados!!!

El congestionamiento de autos que se hace en Ciudad de Guatemala es muy similar a los que se hacen en las grandes ciudades cosmolitas del mundo!! que chin...


Bueno, el orden de los acontecimientos fue el siguiente:

1) Tomamos nuestro Bus de L'Open Tour y nos dirigimos a la Catedral de Notre Dame. Muy bonita, aunque he de decir que me la imaginaba mucho más grande (es la mitad de la Catredal de Colonia).

2) Volvimos a tomar el Tour en bus y llegamos a los Champs Elysèes, me encampané en algunas tienditas y se me fue el tiempo comparando y comprando. Por cierto, a pesar que Paris es la capital de los perfumes, éstos son más caros que comprarlos en la tienda que hace el bazar de perfumes (por aquello del "cooooortale mi chava!!!")

3) caminamos por los Campos Elíseos y nos dirigimos a el Arco del Triunfo. Ni siquiera nos intentamos cruzar la rotonda de la muerte (aunque hay un paso peatonal subterraneo para llegar); igual, no iba a pagar por ver de cerca el famoso Arco, el cuál, dicho sea de paso, es enorme! Nos tomamos las fotitas respectivas y a tomar de nuevo el bus.

4) Al tomar el bus tenía una encrucijada. Una de esas decisiones que pueden cambiar toda la historia. Tenía que elegir entre:


  • opción 1: Ir a ver la tumba del lider de una de mis bandas favoritas y tomarme la foto respectiva y dejar mi firma de: Yo estuve aquí, que viva por siempre el irremplazable: Jim Douglas Morrison, y de pasito ir a la tumba de nuestro Premio Nóbel de Literatura Miguel Angel Asturias y de otros personajes ilustres que me interesan; o

  • opción 2: Ir al museo de Louvre e ir a ver la colección egipcia (civilización que encanta). La Mona Lisa no me llama la atención. Además dicen que es muy chiquita, que toda la gente se apuñusca adelante y se tiene que abrir paso a puro empujon y para colmo... no se puede tomar uno una foto con el famoso cuadrito (o estampita para algunos). y por supuesto tomarme la fotita en la pirámide invertida.

Pues la moneda fue lanzada, cara opción 1, águila opción 2. En mi mente pensaba: cualquiera está bien, pero quería ir a ambos lados. al final la moneda dió su veredicto: iría al Museo Louvre. Como el tiempo apremiaba y si seguía en el bus del Tour, no iba a llegar a ningún lado, decidimos irnos en metro.


La fama de Paris sobre sus carteristas se la tiene bien ganada. Sobre todo en lugares dónde hay mucha amontonazón y uno de esos lugares es el metro. Todos mis amigos que han visitado Paris, me advirtieron sobre semejante peligro. Yo llevaba mi bolsa de seguridad pegada al cuerpo con todo mi dinero, tarjetas de crédito y pasaporte. En mi morral llevaba un poco de efectivo y otros enseres. Todo pasó tan rápido y de manera confusa. Era un hombre negro que, utilizando la excusa de ayudarnos en el molinete del metro, aprovechó para bolsearnos. Y SI, estoy segura que fue ese negro hijo de la gran puta, por la forma en que nos "bailó" en el molinete. A mí me sacó 5 euros de ¡la bolsa del pantalón! Ni sentí. A mi tía absolutamente todo el dinero de ella y de mi prima (todo por no usar la bendita bolsita de seguridad!!!).


Lo siguiente que pasó:



  • Perdimos de nuevo el vuelo a Venecia y estabamos en una mierda de aeropuerto sin ni siquiera internet, nada, peor que de pais tercermundista dicen...(sin ofender).

  • De regreso a Paris, por la fucking fiesta del solsticio de verano, nos dejaron literalmente varadas en una estación de tren para ir a la casa de un amigo (en las afueras de Paris) que nos iba a dar posada. Y los hijos de la gran Crèpe nos habían vendido ya los tickets para nuestro destino final y simplemente perdí mi dinero (desde el robo los gastos estuvieron a cargo mío). Gracias a Dios el Taxi no tardó en pararnos (sólo eso nos hubiera faltado!)

  • Tuvimos que pasar otra noche en Paris, a un costo exhorbitante por un cuchitril de habitación.

  • Dormí 3 horas antes de ir a la tan temida estación Gard du Nord para tomar un tren que nos llevara de vuelta a Alemania.

  • Sentí un gran alivio al llegar a Alemania. El sistema de orden, puntualidad, limpieza y seguridad es incomparable.

  • Al llegar a tierra segura, mi sistema caducó, y literalmente dormí por 19 horas seguidas.

  • No, ya no fui al Museo de Louvre.

Para cuando escribí mi post de viaje, ya todo habia pasado y estaba disfrutando de mis últimas días de vacaciones en Münster en la casa de unos amigos maravillosas que nos tendieron la mano de una manera incondicional después del robo.


Por ahora, ya tengo mi próximo destino turistico... espero que sea lo más pronto posible si Dios así me lo permite.

Paris, la Citè de mes decèptions (II)

lunes, 11 de agosto de 2008


Por momentos el cielo se tornaba gris y una ligeria lluvia caía sobre nosotras. Cerca del hotel, estaba la parada de L'Open Tour, un bus para turistas con audifonos, del mismo tipo que el de Londres. Incluía también el viaje en bote por el Río Senna.
Nuestra primera parada fue el Museo D'Orsay. Si bien el Museo Louvre está al "cruzar" la calle, decidimos entrar al D'Orsay para admirar las pinturas de Monet, Manet, Degas, Renoir, Van Gogh, entre otros. El tiempo se pasa volando cuando se está en un museo. Bueno, por lo menos a mí eso me pasa. Después de almorzar-cenar dentro del museo, decidimos tomar el tour por el Senna, nuestro destino: La Torre Eiffel.
El tour fue por demás encantador.



Paris arquitectónicamente es muy linda. Nuestro Bateux era muy bonito, con la cubierta de cristal que dejaba ver cada rincon de Paris. Fue una hora de viaje en un paisaje que motiva a reflexionar y a sentirse reconectado con uno mismo.
Mientras transcurría mi viaje en bote, me sorprendió ver que la famosa Catedral de Notre Dame es pequeña, pero puedo imaginar lo imponente que sería para inspirar a Victor Hugo a Escribir su famosa obra: El Jorobado de Notre Dame, allá por el siglo XIX.
Estaba absorta en mis pensamientos cuando, en medio de un bello atardecer Parisino, de repente aparece el ícono más famoso de Francia, iluminado y simplemente espectacular. Bueno, realmente para ese entonces eran como las 21:00 hrs, ¡y apenas está anocheciendo!
Subimos a la 2da plataforma de la torre sin ningún problema, tengo en mi mente el mensaje en las puertas del elevador de la torre: ¡Cuidado con los carteristas! Yo iba abrazando mi morral. La vista era única: Paris de Noche!!! Había fiesta en el Campo de Marte, no entendía bien qué era, pero parecía que habían hecho unos ejercicios de paracaidismo y se juntaron allí para recibirlos. Era una algarabía total. Al bajar la torre y enfilarnos hacia la parada más próxima del metro pude ver a los parisinos cantando, bebiendo vino, alegres; así como el espectáculo de luces de la Torre Eiffel.
En casi toda Europa, el 21 de junio se celebra el solsticio de verano, y Paris no es la excepción. Pude observar como en muchos puntos de la ciudad estaban preparando escenarios para conciertos. El metro también es gratis ese día y circula las 24 horas. PERO, un día antes de la festividad, el Metro deja de circular a media noche, no a las 3 a.m. como es constumbre. Cómo no alcanzamos el metro, decidimos tomar algo en uno de esos tipicos cafe-bar. El mesero, quién afortunadamente hablaba español, nos indicó que enfrente podíamos tomar un taxi SIN ningún problema. ¡¡ajá!!!
Salimos de el bar (bueno, nos echaron, que resulta que Paris también tiene ley seca y todo se termina a las 2:00 a.m. y te empiezan a desalojar media hora antes, como en Guatemala) y allí empieza mi calvario para tomar un pinche taxi. Había un lugar para llamar a el taxi, apretaba y apretaba el botón, y ninguna persona respondía. Cada taxi que pasaba era una esperanza, que se desvanecía cuando no paraba. Los taxis llevan unas luces en la parte de arriba que indican si están ocupados o están disponibles. Absolutamente todos tenían el foco encendido en "ocupado". Los pocos taxis que pararon, me dejaban hablando sola cuando se daban cuenta que NO hablaba el fucking french. ¡se iban, así nada más! y mi frustración y ansiedad iban creciendo cada vez más.
Casi al mismo tiempo que empezó mi "aventura" por buscar un taxi, pude divisar a un par de muchachos en bicicleta que charlaban, por un momento decidí que iba a hablar con ellos, pero fui detenida, con la esperanza de que pronto iba a parar un taxi que nos llevara de regreso al hotel. Al cabo de un poco más de una hora mi desesperación era tal, que decidí irle a hablar a los muchachos que seguían allí conversando. Ninguno de los dos hablaba español y sólo uno hablaba inglés. Después de relatarle lo sucedido, me preguntó para dónde iba, le dije: "a la Bastille" "uf! lejos!", dijo. Por un instante me pasó por la cabeza el regresar caminando al hotel, mapa en mano, pero al ver la distancia descomunal que había desde nos encontrabamos hasta nuestro hotel, la idea se fue como llegó. El muchacho, paró un taxi, le habló en francés, le dijo que eramos tres y el destino final era La Bastilla, y en eso las palabras mágicas: "go! that is your taxi!" ¡Ya lo B-E-S-A-B-A!!! HORA Y MEDIA después ibamos camino al hotel. Sólo dormiríamos 3 horas, ya que al día siguiente nuestros destinos eran varios y la distancia entre Paris y nuestro aeropuerto Beuveais era mayor que la que habían entre Londres y Luton.
Mis planes era pasar la fiesta del solsticio de verano en Venecia. ¡Qué lejos iba yo a saber que mis planes, ni remotamente se iban a cumplir!!
NOTA: Todas las fotos las tomé yo en mi viaje. Pero si les gustan las pueden copiar, sólo dejen el link de dónde las obtuvieron.

Paris, la citè de mes déceptions (I)

sábado, 2 de agosto de 2008


C'est la vie!!


Para muchos, ir a Paris es un sueño. Es una ciudad a la que la mayoría de personas quisieran conocer. Puedo hasta afirmar que el 99% de las personas que ya la han conocido les gustaría regresar o regresan cada tanto. En mi caso (y muy particular), desde que estaba planeando mi viaje a Europa, Paris fue un destino al que escogí debido a que quedaba en el "camino" hacia italia desde Londres, y pensé "bueno, que más da, igual tampoco la conozco". Pero había algo dentro de mí que no me permitió emocionarme particularmente por conocer Paris. Como diría un amigo, tomando como referencia el tema de Ismael Serrano, Casandra: "vi entre sombras el futuro".


El sabio dicho de: "lo que mal empieza, mal termina" no pudo ser más exacto. Y todo comenzó cuando perdimos el avión hacia Paris.

Sólo me puedo imaginar en un universo paralelo en el cual no perdimos el avión y estabamos llegando al Charles De Gaulle a eso de las 21:30 horas. Una hora y media más tarde arrivaríamos a la estación Garde du Nord para tomar el metro hacia La Bastille, en dónde a una cuadra se encontraba nuestro hotel. En el universo paralelo, llegamos al hotel a eso de la media noche. Sólo de imaginarmelo, se me eriza la piel.


El avión salió de Luton a las 10:00 a.m. y llegamos a Paris dos horas después. Después de dar vueltas como trompos en el aeropuerto De Gaulle para encontrar el tren que nos llevara a la estación Gard du Nord, llegamos al anden donde se encontraba el tren listo para partir. Yo apresuré el paso y pude subir al tren, en eso, como diría la canción "la puerta se cerró detrás de mi..." y veo mis dos acompañantes con los ojos desorbitados en el anden del tren. El tren empezó su marcha rumbo a Garde du Nord y yo después de vociferar "¿cómo putas se abre ésta mierda?" con un francesito a la par mía, me dí cuenta que nuestros intentos eran inútiles y no me quedó más que decirles: "las espero en Gard du Nord". Mi pena (o angustía, mejor dicho) no era el irme solita en el tren, sino que mi prima se había quedado con los boletos del tren. Al sentarme ya más "tranquila" me di cuenta que había una familia de mexicanos a la par mía, que por supuesto que escucharon toda la sarta de malas palabras que existe en mi vocabulario. Sólo me imaginé como me miraba y escuchaba, y sé que fue un espectáculo gracioso. "pura nita!" pensé.


Yo no me considero una persona miedosa. Le hago frente a CASI cualquier cosa con los ovarios bien puestos. Pero al bajarme del tren en la famosa estación, mi corazón empezó a palpitar fuertemente y un nerviosismo cruzaba todo mi cuerpo. Era una estación oscura y sucia, muy parecida a Harlem, NY. Las pintas de las personas no eran del todo buenas. La espera de 14 minutos se me hizo eterna, hasta que por fin aparecieron. Ahora digo: Gracias a DIOS que no llegamos en la noche!!!!!


Luego de llegar al hotel y subir los 6 pisos hasta nuestra habitación, la cuál era muy bonita (por lo menos!), descansamos un rato y luego partimos a recorrer lo más que pudieramos Paris, ya que al día siguiente nos teníamos que ir.


cont...

Good Bye London

jueves, 31 de julio de 2008




En mi último día de visita en Londres pude conocer el Palacio de Buckingham y "ver" el cambio de guardia. En realidad, se atora de turistas y no se puede ver mayor cosa, pero el apreciar uno de los emblemas arquitectónicos de Inglaterra es, en pocas palabras, impactante. Mi intención de conocer dentro del Palacio se vió nulificada debido a que su ilustre huesped se encontraba presente. Para cuando nos dirigiamos al Palacio, nuestro ticket del big bus ya había caducado, por lo tanto empezamos a hacer uso del metro. Claro!! no sin antes tratar de subirnos sin que se dieran cuenta y medio enseñando el ticket, hasta que nos cacharon que el ticket llevaba 3 horas de vencido. ¡¡Por gente así, estamos como estamos!! jaja


Después de disfrutar de los hermosos parques que hay en la ciudad (en Europa tienen especial interés por las áreas verdes dentro de las ciudades y son ¡bellísimos!) y de caminar como nunca en la vida, llegó la hora de partir. Debido al corto tiempo y a lo relativamente alejado que se encuentra el British Museum del centro de la ciudad, me quedé con las ganas de ir.


Al fin llegó la hora de dirigirnos a nuestro próximo aeropuerto: Luthon; rumbo a nuestro siguiente destino Paris. Hasta aquí todo iba bien. Había investigado que Luton quedaba a aproximadamente 70 km. de Londres, que tenía que tomar un tren que salia en la estación cercana a mi hotel, tenía el costo, la duración del viaje, etc.. Lo que no sabía es el tráfico infernal que tiene el centro de Londres en horas pico. Tampoco sabía a que hora era la hora pico y NI SIQUIERA LLEVABAMOS RELOJ!!! (en mi próximo viaje, llevaré reloj!!!), por lo tanto salimos media hora más tarde de lo programado. El trayecto en tren fue sin complicaciones y llegamos justo a tiempo para abordar el bus gratuito que lleva de la estación del tren hacia el aeropuerto. El trayecto de 15 minutos, se convirtió en 45 minutos. Teníamos que estar a las 18:00 horas en el puesto de Check-in de la linea aerea y llegamos a las 18:15. Quince minutos que nos costaron el vuelo, comprar otro pasaje hacia Paris y hospernos en Luton. Con el consiguiente cargo de la noche que NO dormimos en nuestro hotel en Paris, tuve que comprar una tarjeta de teléfono a un precio estratosférico para llamar a mi mamá quién cumplía años ese día y avisarle que no estaba en Paris como había planeado, sino que permanecía en Inglaterra. Quién me iba a decir que esa tarjeta después nos iba a salvar la vida!!!. Lo positivo de todo esto fue que el hotel de Luton, más barato que el de Londres, estaba 100 veces mejor, pudimos descansar un poco más de las largas caminatas y lo más importante: Alguien allá arriba nos quiere tanto, que nos libró de llegar a media noche a un lugar poco amigable con los turistas que no hablan français. Eso lo puedo afirmar después de mi corta, pero accidentada estancia en Paris.




RESUMEN: Londres, maravillosa. Estos isleños no han perdido su encanto, su sofisticación y elegancia. Londres es una ciudad para todos los gustos, esta ciudad si no queda mal con nadie!!! y también volvereeeeeé, volvereeeeeé (pero con más tiempo)

London at night

viernes, 25 de julio de 2008


El primer día de estancia en Londres, pudo probar uno de los platos típicos: Fish&chips, que es filete de pescado empanizado con papas fritas (de un corte grueso). Creo que mis expectativas en cuanto al sabor de éste platillo fueron tan altas, que realmente me descepcionó. Yo sé que el gusto de los europeos es más simple que al que estamos acostumbrados en latinoamérica, y en mi caso particular, pues me gusta la comida bien sazonada, con sabores y aromas bien definidos. En conclusión: plato simple. Pero le daré el beneficio de la duda, porque talvez (y sólo talvez) no degusté de éste platillo en un lugar dónde lo sirvieran bien, ya que fue en afuera de la Torre de Londres. En cuánto al bendito Meatpie, me quedé con las ganas ya que caminé y caminé por un lado de la ciudad de London, buscando un pub dónde sirvieran tan peculiar platillo y resulta que los mejores (y dónde los sirven) estaban en el otro extremo de donde me encontraba.


Mientras estaba de viaje, se llevaba a cabo la Eurocopa 2008, la cuál seguía de cerca ya que mi equipo favorito de toda la vida: l'azzura, ¡forza Italia! estaba jugando. Es curioso ver que la actitud de la gente ante un evento de esa naturaleza, en especial la de los hombres, es bastante similar a la que ocurre en Guatemala: la gente se reune en bares con amigos, se toman unas cuantas (o muchas), celebran/lloran las comunidades (turca, italiana, alemana, etc.) según el marcador. Inglaterra no clasificó para la Euro, pero eso no impidió a varios inglesitos abarrotar los bares, junto a inmigrantes de los paises que estaban jugando y así celebrar la fiesta del futbol.

Ese día, Italia ganó su último partido para pasar a la siguiente ronda (ya que después fue descalificada por el ahora campeón España), para ese momento nos encontrabamos en Piccadilly Circus, descansando después de caminar por aproximadamente 3 horas, tratando de llegar a un punto "conocido" y tomar el metro para nuestro hotel de regreso. Fue mientras caminaba por los callejones que disfrute la victoria (oh! quién iba imaginar que sería efímera!) de mi equipo, y para cuando llegamos a Piccadilly Circus se formó una fiesta de italianos. Algo así como lo que ocurre en el Obelisco. La alegría fue tal, que decidimos quedarnos cenando en "La pequeña italia" de Londres. El sitio elegido era un restaurantito tan lindo y romántico (lástima que no iba ningún hombre ja!), con una comida deliciosa, atendido por italianos con su tradicional sentido de la "atención al cliente". Fue el mejor Rissoto al Funghi Porcini que jamás he probado.

Cerca de Piccadilly Circus hay muchas discotecas a la cuál nos invitaban a pasar, pero no entré a ninguna, por lo tanto si me preguntan ¿cómo es la vida nocturna de Londres? responderé: no sé. La única justificación: NO vuelvo a viajar con gente mayor y que no tenga compañía de su propia edad.

Mi reloj biológico se descontroló un poco (no por el cambio de horario), sino que la noche caía a eso de las 21:30 horas. Estaba como si nada a altas horas de la noche, caminando, pensando que talvez eran como las 9 de la noche.

Gracias a Dios el Subte o metro o "tube", deja de pasar a las 03:00 a.m. Con el tema del metro, al principio sentía un poco de ansiedad, obviamente porque en Guatemala no tenemos metro, y la unicas veces que me he subido a uno fue en Buenos Aires y con guía, y en San Francisco (que es el Bart), pero con amigos que sí conocian. Esta vez me tocaba sola. Pero la mera verdad, no es tan complicado como uno se imagina. Los mapas parecen un nudo de colores, con tantas lineas y destinos, pero una vez se le agarra el hilo, ya todo es "piece of cake". Lo malo era que cuando ya me consideraba buza para el metro, ¡ya me tenía que ir!


LA COMPARACIÓN: es que no hay comparación!!, en la calidad, limpieza, aparente seguridad que hay en el servicio público de Londres con el de Guatemala, eso sí, si vivieramos como en Londres, pero ganando en quetzales, el pasaje de una camioneta costaría Q23.00. Eso si, no le ganan a los alemanes.


La Xenofobia: Dicen que ha crecido la onda xenofóbica en Europa, en especial con los latinos (sean turistas o no). Yo no lo viví, gracias a Dios. Conmigo se portaron super amables, siempre tratando de ayudar. Pero como los ingleses están un poco traumados con eso de la guerra de Irak y los ataques terroristas, bueno es de esperarse cierto rechazo para los "bloody strangers"


En fin, mi primera noche terminó con pies hinchados de tanto caminar, habiendome recreado la historia de "i knew i love you, before i met you" de Savage Garden al ver a un hombre en el metro hecho a mi medida (fisicamente hablando), con una buena cena (sin miramientos del budget), con la fiesta de la comunidad italiana abajo de la estatua de Eros. Estaba tan cansada, pero con la expectativa de ver al día siguiente el palacio de la Reina y las joyas de Tutankamon, mi sueño fue casi instantaneo.

Segunda Estación: London, day 1

jueves, 24 de julio de 2008


A mi criterio, una ciudad con un perfecto balance entre chic e histórica. Miles de cosas que ver y hacer. Lo más recomendable es pasar por lo menos una semana en Londres, para poder disfrutar intensamente cada rincon. En mi visita relámpago de 2 días a Londres pude visitar los puntos turísticos más importantes.



He de reconocer que algo me faltó y es que, generalmente, en los países que he tenido la oportunidad de conocer, me gusta acercarme más a las costumbres de los habitantes comunes y silvestres. Disfruto tanto yendo a los restaurantes y pubs más populares (pero no de turistas); ir a los mercados: me encanta ir a los mercados y probar, ver, oler, observar la interacción entre vendedor y comprador; la comida callejera (siempre teniendo en cuenta el sabio consejo de Antoni Bourdain: "Ve al puesto que tiene más gente, de seguro es el mejor"), espectáculos culturales como ir al teatro o conciertos. Pero para hacer esto se necesitan dos cosas: tiempo y caminar (bueno, también dinero. Londres es una ciudad bastante cara).

Pero, el hecho que me haya faltado esa parte no quiere decir que no me haya maravillado con lo que conocí. De hecho, como comenté en un post pasado, yo soy una persona a la que le gusta mucho la historia, en especial todo lo relacionado con las monarquías de Europa. Y, como la Monarquía Inglesa es una de las más antiguas e importantes, pues el Tour del Big Bus quedó como anillo al dedo. Realmente fue muy conveniente (para mí) comprar el ticket del Big Bus Company por 24 horas y subirme y bajarme en cualquiera de las paradas anunciadas. Además, el mapa que me proporcionaron fue más que útil (como lo pude verificar en horas de la noche). Gracias a mis guías (en vivo y con audifonos), pude enterarme que Londres como tal (la que conocemos o hemos oido) tiene dos pequeñas ciudades dentro y que forman parte de ella: City of London (donde vivía "la plebe") and The City of Westminster (donde vivían los Nobles Aristócratas). ¡Muy educativo y entretenido el tour! Altamente recomendable.

Yo tenía claro qué era lo que queria visitar (aunque fuera sola) y era "imperdible" en mi corta estancia en Londres: La Torre de Londres, Buckingham Palace y su cambio de guardia, The London Eye, El Palacio de Westminster, La Abadía de Westminster, Piccadilly Circus, Oxford Street, The Tower Bridge, comer en un pub donde sirvieran fish and chips y meat pie.

También supe que TODOS los museos en Londres tienen entrada GRATUITA, por lo tanto quería ir al famosísimo British Museum y apreciar su espectacular colección Egipcia. Justo en los días que estaríamos en Londres, el BM tenía en exhibición nada más y nada menos que: las joyas de Tutankamon. Claro! Tenía todas las ganas de ir.

Parentesis: Los ingleses están igual de frickeados con lo del terrorismo y la seguridad que los gringos.




Nuestra primera atracción fue el London Eye. Muy buena experiencia, buenas fotos, buen paisaje. La vuelta dura 30 minutos y vale cada Libra que uno paga. No entramos al Palacio de Westminster, que es la cede del parlamento inglés y dónde se encuentra el famoso reloj con su famosa campana llamada... si, esa. Ya comenté que Londres es cara, verdad. Pues también que absolutamente todo lo cobran, hasta las iglesias "turísticas" como la Abadía de Westminster (sólo para nobles) o la Catedral de San Pablo (la mega iglesia para el pueblo). Así que NO entré, ¡igual, no iba a rezar!


Camino a nuestra segunda atracción, pasamos por la famosa Trafalgar Square, con sus enormes leones hechos con los cañones fundidos de Napoleón Bonaparte.

La segunda atracción (y memorable pa'mi): La Torre de Londres. No puedo explicar con palabras el sentimiento que tuve al entrar. Dentro, alquilé unos audifonos que le dan a uno una especia de "tour" dentro del complejo y me aventuré hacia el pasado. Pude ver los "apartamentos reales" dónde Elizabeth I estuvo presa antes de ser Reina (Recomendación: The Tudors, buena serie del P&A y apegada a la historia). Realmente estaba feliz. Al ver las joyas de la corona quedé extasiada con la opulencia y el despilfarro de los reyes. El detalle de los adornos, en especial de una ponchera del tamaño de mi mesa de comedor, es impresionante. Después de casi 4 horas dentro, quedé satisfecha. Luego hicimos un "tour" en barco por el Río Támesis de aproximadamente 20 minutos. A mi gusto, no valió la pena (aunque sé que hay mejores tours, pero éste estaba incluido en el ticket del Big Bus, así que...).

Nuestro hotel, rebonito en las fotos del internet. Pero sólo en las fotos. El barrio era igualito a como salen en la película Un lugar llamado Nothing Hill (que por cierto es super chic). Las casas son angostas y de aproximadamente 6 pisos. Las gradas bastante pequeñas, y todas las habitaciones tienen lavamanos dentro de la habitación. Nuestro hotel era barato. Barato dentro de los precios estratosféricos que se manejan en Londres, porque al convertirlo era como que me hubiera quedado en La Posada de Don Rodrigo en Panajachel, pero con la apariencia de la Posada del Elí (jajaja, ¡que recuerdos!). El WC era eso: ¡UN CLOSET! (si, soy algo llena de babosadas con los baños). Pero algo que es invaluable cuando uno anda turisteando, es que el hotel quede cerca de una estación de transporte público (tren, metro, buses, etc.), y el mío quedaba a una cuadra de la famosa estación de King's Cross y St. Pancras International. Aquí, en St. Pancras International salen los trenes que van a Paris y que pasan debajo del Canal de la Mancha y también es la estación que hace referencia en Harry Potter y Las Crónicas de Narnia. Y según investigaciones exhaustivas antes de mi viaje, hay un lugar como que fuera la estación 9 3/4 de Harry, pero que jamás encontré.

Continua...

Segunda Parada: Köln, Alemania

martes, 22 de julio de 2008


Colonia, una de las ciudades más antiguas fundadas en Alemania por los romanos. Impresionante de verdad. Pero más impresionante es la Catedral o el Dom, como los lugareños la llaman. Es la iglesia más gotica que conocí (no le gana Notre Dam de París). Decidimos escalar la iglesia. Si, era escalarla, porque las gradas en forma de caracol parecían no tener fin y conforme se subía: o yo me encorbaba e iba casi gateando, o las gradas estaban más empinadas. Además son bastante angostas y no aptas para claustrofóbicos. Yo le tengo miedo a las alturas, bueno, en realidad es pánico lo que le tengo a las alturas; pero decidí subir para poder tomar buenas fotos de el valle del Rhin y vencer mi fobia. Me contaron que en un día despejado, se puede ver Holanda. Para cuándo estuvimos en Colonia el tiempo mejoró notablemente. ¡Ya había sol!, o sea que mis probabilidades de distinguir Holanda eran altas. Después de 15 minutos de subir y subir y subir gradas, llegue a un punto dónde no habían vidrios y se podía ver a traves de los ventanales de las estructuras altas (no sé como se llaman), allí, en ese preciso momento se hicieron presentes mis 2 viejos amigos: la hipoglicemia y el vértigo. De más está contar que por poco y me quedo sin fotos panorámicas de Colonia y su valle debido a que me estaba dando "el shucaque", a saber a cuántos metros del suelo. ¡Y todavía faltaba subir! armandome de valor y con un dulce en la boca, decidí poner fin a mi fobia, ¡so pena de cualquier consecuencia! Y si, logre subir y disfrutar de una vista ¡magnifica! Desde arriba se pueden observar las 12 iglesias estilo románico que todavía quedan en pie después del bombardeo que sufrió la ciudad durante la II Guerra Mundial.




En Köln se encuentra la fabrica de perfumes más antigua de Alemina, casa de la famosa colonia No.4711. A los alemanes les encanta hacer compras, y ésta ciudad no es la excepción hay una gran sector con calles peatonales en dónde se encuentran almacenes y restaurantes de todo tipo. No pude evitar comparar la moda de allá con la de Guatemala, y cuál fue mi sorpresa cuando me dí cuenta que ¡no hay nada especial! ¡es lo mismo!, sólo que más caro, obviamente. También hay otro centro de compras que se llama Neumarkt que está bajo tierra, en la estación del metro del mismo nombre. Aquí en colonia, como en otras partes de Alemania, hay mucha cerveza artesanal, y aquí se llama Kölsch. Según un amigo que vive allí, sólo se le puede llamar Kölsch a la cerveza que se produce en lugares dónde se puede divisar el Dom. Tuve la oportunidad de degustarla en el famoso Restaurante - Bar Früh, junto con un brazuelo de cerdo asado lentamente y con un sabor delicioso. Altamente recomendable.



Hay muchos pubs o bares históricos en colonia y mucho más baratos que al que fui, pero realmente la experiencia de estar en una casa de más de 400 años (una de las pocas que quedó en pie cerca de la catedral) con una atmósfera incomparable y con buena compañia, como diría el anuncio: ¡No tiene precio!


Lamentablemente sólo estuve un día y una noche en Colonia, por lo tanto paradas obligadas como el Museo de Chocolate (la fábrica más antigua de chocolate del mundo Lindt), el teleférico del Rhin, y el famoso paseo en bote por el río Rhin quedaron para mi próxima visita.


Primera Estación: Alemania

viernes, 4 de julio de 2008


Eran las 14:30 horas en Frankfurt, mientras que en Guatemala eran las 06:30 horas, llevaba 24 horas sin dormir, pero la ansiedad y la emoción hicieron soportable el cambio de horario y el cansancio del viaje. La verdad, es que ni siquiera sentí el cambio de horario. El estereotipo de que los alemanes son personas frías y racistas se fue disipando poco a poco. Claro, ayuda mucho tener amigos alemanes que sepan hablar español y/o inglés.
Münster, nuestra primera parada en Alemania, es una ciudad relativamente pequeña, llena de historia, de bicicletas y de gente joven, localizada en el Norte de Westfalia. Es una ciudad de estudiantes, ya que allí se encuentra una de las más importantes universidades de la región : La Universidad de Münster que en Alemán sería: Westfälische Wilhelms-Universität (Gracias Wikipedia). En ésta Universidad impartió clases de Teología el actual Papa Benedicto XVI. Tuve la oportunidad de conocerla y a su excelente jardín botánico. Según me contaron mis guías turisticos: La Canche y Tobias, la Universidad está situada en un antiguo castillo, utilizado en el tiempo de la monarquía alemana como “casa de verano”. ¡Casa de Verano!, ¿¡y hay verano pue?! ¡Si aquí no conocen el sol en todo su esplendor! Pobre mente que piensa que todos los veranos son como los de mi tierra!! Pobres tropicales que vamos a otros rumbos sólo a cagarnos del frío… ¡¡en pleno “verano”!!
Pero no era el puro verano, que según cuentan (porque yo no lo viví), SI hace calor. Era digamos, la primavera. La temperatura era de aproximadamente 8ºC en el día y descendía en la noche, con algunas lluvias. Pero podía ver a aleman@s casi empelotados disfrutando de los “rayos” del sol. ¡¡No quise ni imaginar la crudeza de los inviernos!!
Münster se siente orgullosa de sus colores. Desde finales de abril, todas las personas se preparan para sembrar sus jardines con flores multicolores. Hay flores por todos lados, es un espectáculo tan alegre a la vista que pronto se olvida el frío que hay. El gusto de ver sus florecitas les dura tan sólo 5 meses al año (y nosotros que ni cuidamos nuestra “Eterna Primavera”, que triste).
El centro de la ciudad, con casas de más de 400 años, muchas son con techos bajos y les recuerdan que en algún tiempo ellos fueron chaparros (¡Tenemos esperanzas de éste lado!) Allí es dónde se centra la vida nocturna con muchos bares, muchas clases de cerveza, lugares que hacen su propia cerveza (deliciosa por cierto!!). En el día, carritos de Salchichas del tamaño de tu hambre, todas deliciosas, yo las prefiero con mostaza. Calles llenas de almacenes, la gente comprando, caminando… pero siempre con cuidado de no andar por los ladrillos rojos q pueden ser vilmente atropelladas por alguna de las miles de bicicletas que transitan. Creo que en ese aspecto al principio era obvio que éramos turistas, como dirían en mi familia “¡puras nitas!”
Por lo menos en esa ciudad, me pude dar cuenta que todo lo que se refiere a la cultura latinoamericana les encanta. Muchos hablan español (y no inglés) y los que no han conocido esta parte del planeta se mueren por venir.
Si, el estereotipo que tenía de los alemanes se vino abajo. Son gente seria, pero amigable. Puntualísimos, ordenados (dos factores que no pude dejar de comparar con los otros países que visite en mi viaje). Siempre a la vanguardia en tecnología (hasta en los baños!! (suspiro) que gusto daba… ), sobretodo LIMPIOS; en fin, quede encantada con ésta ciudad… y ¡Volveréeee, volveréeee!

Siguieeeeente paradaaaaaaa: Köln.

P.D.: NO recomiendo la cerveza con sabor a Tequila… y ni siquiera intenten pedir una “Cimarrona”, ya que no conocen el jugo de limón. Ni las limonadas ni las naranjadas, ni, ni… jajaja ¡regresáte a tu pueblo!

De Viaje: Estación de Partida

viernes, 27 de junio de 2008


Los nervios me acompañaron dos días antes. Siempre me pasa, sobre todo cuando los viajes en avión son muy largos. Esa tos molesta (y no de fumar), sino de nervios se hace cada vez más presente, acompañada de una ligera nausea.
Nunca me imagine que mi pequeña fortuna, ahorrada por algún tiempo, se iba a convertir en unas pocas monedas útiles en casi toda la UE. Joder!! Mi poder adquisitivo del otro lado del mundo iba a ser algo limitado, pero eso no empañaba mi alegría de conocer el “Viejo Continente”. Siempre había soñado con mochilear por Europa, y al fin lo había logrado: iba a mochilear por 12 días exactos (Si, ya sé, muy poco tiempo, pero por algo se empieza!!). Todo lo tenía listo desde aquí: vuelos por líneas aéreas baratas, hoteles, itinerarios turísticos, precios, horarios, etc.
Tuve dos compañeras de viaje: mi prima y mi tía. Cada una de nosotras llevamos nuestra propia expectativa del viaje y por supuesto nuestros intereses eran bastante diferentes: a mi prima la moda, a mi tía la fórmula maravillosa de la eterna juventud, a mi la historia y por supuesto mi hobbie: La Realeza Europea. Quería estar en lugares con mucha historia, visitar castillos, ver retratos en vivo y a todo color, visitar museos con una inmensa colección de Roma, Grecia, Egipto. Ver, tocar, imaginarme y transportarme siglos atrás y poder decir: hace x años aquí pasó tal cosa.
Estaba a punto. Sólo tenía que esperar 15 horas para estar “del otro lado del charco” y al fin: Köln, Münster, Londres, Paris, Venecia, Padua, nuestros destinos. Las primeras 4 horas de viaje transcurrieron con toda normalidad. Las siguientes 11 horas de vuelo, el verdadero brinco, fueron poco menos que desesperantes. El avión parecía camioneta canastera o “chicken bus” como vi que las llamaban en una guía de Lonely Planet de Guatemala. Sólo faltaban las gallinas, las bolsitas de mango con pepita, las tortillas con queso. Era como que si las sobrecargo (antiguamente llamadas azafatas o aeromozas) dijeran: “corranse pa’tras, todavía caben más!!”
Pienso: “en mi próximo viaje, voy a hacer el esfuerzo y me voy a comprar pasaje de business”. Miraba de lejos esos asientos tan separados, tan cómodos, que realmente sentí envidia… pero me la aguanté!!! Pero ni modo, íbamos en clase “económica” (creo que esa palabra es una burla de las aerolíneas, la verdad) y había que hacerle…como buenas mochileras.
Después de dormir por poquitos, hacer ejercicios de estiramiento, escuchar todo el repertorio de música del avión, comer, etc., etc., etc.,… al fin la melodiosa voz de nuestro capitán diciendo: Estamos próximos a aterrizar en el Aeropuerto de Frankfurt am Main. ¡¡Jesús, hemos llegado!!! Y una alegría indescriptible llenó mi ser.

De Viaje...

domingo, 22 de junio de 2008

... por el otro lado del charco. Esperando la hora de llegar a mi casa y regresar a la rutina de siempre, pero con una nueva vision. Talvez no será ya tan rutina, después de todo. El viaje, lleno de aventuras desde el principio: veranos fríos, pérdidas de vuelos, carteristas, amigos incondicionales en paises tan distantes... ángeles por donde quiera!!! Pensando en vos, pensando en usted, pensando en ti. Pensando tan lejos en todos y en uno. Pensando en mi y en esta aventura que me han permitido vivir y disfrutar a cada instante.

Münster, Alemania.

Bitácora del Río: El Tour II

jueves, 17 de abril de 2008

La sensación de estar en una burbuja dónde no se escuchaba nada ni a nadie me acompañó en gran parte del viaje sobre el Río Dulce (a excepción de cuando los estridentes alaridos me sacaban de mi estado casi hipnótico). De regreso de 7 altares pasamos por debajo de las grutas esculpidas en la roca de "El Cañon". Es un microclima allí, se siente más humedo, más frío. Durante todo el tiempo de ida a nuestro siguiente destino, estuve concentrada en mis pensamientos. De vez en cuando los gritos me sacaban de mi mundo ocasionandome un ligero malestar, caricaturizado con escenas en las cuales agarraba de los chongos a las gritonas y las sumergia en el agua para que se callaran la boca, o colocándoles un bozal silenciador. Es increible lo que mi mente desocupada o totalmente relajada o ensimismada puede pensar durante un trayecto de aproximadamente 45 minutos sobre el agua. Aquí volvió a suceder... mi imaginación voló tan alto que casi no la alcancé.

Después de pasar encargando nuestro almuerzo, fuimos a la Reserva del Río Tatin, en la comunidad Ak'Tenamit. Esta comunidad autosostenida creció mucho desde la última vez que la visité. Ahora hay estudiantes de varias comunidades indígenas en las carreras de Perito Contador en Desarrollo Rural y Perito Contador en Turismo, así como del nivel medio. Tuvimos una guía muy simpática, originaria de Cobán llamada Zoila. Una estudiante de 4to Perito la cuál se "sentía muy contenta de estar en Ak'Tenamit" por la oportunidad que le habían dado de migrar desde Cobán hasta Izabal. Zoila comentaba que los que residian allí pagan sus estudios con trabajo. Que "los dormitorios de los varones están aquí, y los de nosotras las mujeres están pero ¡re lejos!"; no pude aguantarme la sonora carcajada que eché. Nos llevó por un camino serpenteando la montaña hasta llegar a los edificios dónde reciben clases y talleres. Aquí fue dónde realmente pensé seriamente en dejar el cigarro!!!
Es una comunidad tan bonita, que si invita a quedarse a vivir allí. Yo, la chica citadina, con gusto cambiaba el smog, el tránsito pesado, los ladrones, la paranoia urbana; por irme a vivir y dar clases en éstos parajes. Pero conociéndome (en lo poco)... aguantaria enmontañada unos 6 meses. Aunque talvez allí encuentre lo que estoy buscando... quién sabe!!
Zoila nos enseñó su cancha de fut, fue una escena tan bonita: la cancha de pasto verde como que fuera hierba tierna, al pie de un cerro enarbolado, tupido con una ligera bruma en la punta. A un lado el camino para el centro ceremonial maya. Cuando vimos los 180 escalones empinados que conducian al centro como que si fueran la única parte visible de una pirámide maya encerrada entre árboles, arbustos y helechos, le expresamos a Zoila nuestra negativa de subir a ver su centro ceremonial con toda la cortesia del caso.
No puedo transmitir cómo fue la experiencia de todos en Ak Tenamit, lo que si puedo escribir es que me agradó ver que todavía hay personas que creen en las personas. Que creen que hay un futuro mejor y que no dependen de nadie, menos del gobierno. Lo único que necesitan es un empujonsito y personas optimistas que los guíen... ya que después ellos solitos salen adelante. El optimisto y felicidad de Zoila era la mejor muestra de que algo va bien allí. Era por demás.... contagioso.
Nos despedimos de Zoila, nuestra amigable guía, y como las tripas ya sonaban... pues nos fuimos a almorzar.
Sin hacer propaganda, el restaurante El Viajero enfrente del Río Tatin es de lo mejor para el plato típico del lugar: El Tapado. Era mi primera vez con esta explosión de sabores... ¡¡y vaya que me lo disfruté!! Por supuesto que no me quedé con ganas de un delicioso caracol a la plancha: otro manjar de los dioses!! Las Jaibas al mojo de ajo, eran simplemente... espectaculares (que bueno que no iba "yosequien", porque las jaibas le hubieran murmurado algo... y no come!! jajaja, perdón no me pude aguantar!!! jajja). Yo no sé si era el hambre que cargaba, o realmente la gastronomía local no tiene nada que envidiarle a ninguna otra, realmente quedé complacida con todo.
La última parada del tour, fue a lo que llaman "El Agua Caliente". Es un nacimiento de agua azufrada en una orilla de Río Dulce. Proviene de la montaña por pequeñas cavernas y se mezcla con la corriente del río. Ahora ya hay un pequeño muelle y quedó como una poza de agua caliente con penetrante aroma a azufre. En ese mismo lugar hay unas cavernas a las que uno puede accesar con linternas ofrecidas por los lugareños. No se paga, sino simplemente uno puede dejar o no un donativo. Algunos de los integrantes del grupo decidieron ir a explorar las cavernas. Yo como soy medio claustrofóbica ni lo intenté. Por eso decidí quedarme junto con el resto del grupo relajandome en las agüitas termales. Mientras esperabamos a los aventureros "cavernicolas", un amigo expresó su preocupación por ciertas partes muy queridas por ellos, ya que según él, en una revista científica salió un artículo en el que indicaba que si un hombre permanecía por 2 horas en aguas termales, sus "bolsitas" dejaban de producir sus semillitas por un año. jajaja algunas amigas recien casadas expresaron su preocupación y decidieron que cuando sus aventureros esposos regresaran los iban a dejar sólo media hora metidos en el agua. Yo, no paraba de reir. El grupo explorador regresó por demás enlodado. Casi dejaban sus chancletas playeras estampadas en el lodo, hubieron perdidos y después encontrados, hubieron sentones, contorsionistas, etc. ¡buena mi decisión de no ir!, pensé. Hubieramos permanecido allí disfrutando de el "agua caliente" y de sus tantas propiedades curativas (no parabamos de hablar de ello, jajaj con algunas invenciones que más de algún inocente creyó) por mucho tiempo más, hasta que Don Arnulfo dió la señal para regresar. ¡Qué momento tan relajante! 100% recomendable.
El regreso fue un poco más accidentado que la ida. Eran aproximadamente las 17:00 horas y el viento soplaba fuerte sobre el río. Las olas que se formaban en el golfete eran grandecitas y la lancha tenía que ir rápido para que el movimiento de la misma no fuera oscilante. Por lo tanto allí se cumplió una de las teorías que aprendimos en la U: "mientras más rápido cae un cuerpo en el agua, la fuerza normal es más fuerte sobre el mismo cuerpo" (o algo así). La cosa es que por cada rebote que daba la lancha en las olitas, las petacas de todos se resentían. Como dijo un mi amigo "si no quedamos estériles con el agua termal, nos vamos a quedar estériles aquí en la lancha!"
¿Y los gritos?... ésta vez si no hubieron!!! Iban tan espantadas las gritonas... que no emitieron ni un ¡ay! jajajajaj

¡¡ahhh, qué linda es la vida!!

Bitácora del Río: El Tour I

miércoles, 16 de abril de 2008

Después de un reparador sueño, por primera vez no me costó la levantada de madrugada. Los pajarillos se podían escuchar, el sol brillaba tenuemente, el río estaba tan apacible y se respiraba un aire diferente. Al menos a mí, así me lo pareció.
Estaba algo ansiosa por la llegada de otros amigos que debían cruzar el río en lancha hasta la casa, antes que llegara la lancha del tour. Cuando llegaron los recibí en el muelle con mi alegría característica: "Welcome to the Sweet River" y pensando "¡que bueno que llegaron a tiempo!". Después de la acomodada respectiva en sus suites, sólo quedaba la espera del lanchero del tour.
Don Arnulfo, que así se llamaba, llegó media hora antes de lo previsto. A las 9:00 horas zarpamos. Cómo habían personas que no habían ido nunca por esos parajes, primero fuimos a ver el Castillo de San Felipe, una mini fortaleza que defendía el lugar de piratas y corsarios.
Hace algunos años conocí el Castillo de San Felipe y fue después de ir a Cuba y conocer el Castillo Del Morro. Fue inevitable hacer la comparación de tamaño de ambos Castillos. En resumen el del Morro es como unas 50 veces más grande. Pero el nuestro es simplemente encantador. Todo en miniatura, cómo los que vinieron a conquistar. "He allí el por qué, los guatemaltecos somos "tan" altos" dijo alguien.
De allí enfilamos rumbo a 7 altares. Recuerdo que la primera vez que vi el golfete, que es la parte más ancha del Río (le calculamos unos 3 Km de ancho) fue realmente impresionante.
Las "leyes de navegación" por el Río Dulce y el Lago de Izabal son estrictas para los que llevan turistas. Todos debiamos tener nuestro chaleco salvavidas. A pesar de llevar chaleco, unas amigas que no sabían nadar pegaban semejantes alaridos cada vez que la lancha pasaba por olas que otras embarcaciones dejaban a su paso. Realmente llegó un momento en que me desesperaron sus griterios, ya que rompian con la tranquilidad que habitaba en mi mente al ir sobre el agua y ver tremenda creación de la naturaleza.
Mi parte favorita es lo que llaman "El Cañon". Tiene una vegetación tan tupida y tan variada que realmente es un escenario magnifico. Tiene cavernas en las cuales caen cataratas de bejucos, lianas y helechos. Los nacimientos de agua mineral abundan y los lugareños llenan sus garrafones para su uso personal, ya que dicen que es pura. Me alegró ver que la depredación es mínima, aunque hay algunas comunidades que no son originarias de allí que se han apropiado de las tierras porque dicen "que les pertenecen por herencia ancestral". Realmente no sé, por que no me he tomado el tiempo de investigar, si cuando vinieron los españoles y fundaron el Castillo de San Felipe y Puerto Barrios habían comunidades indígenas establecidas allí.
Según Don Arnulfo, son personas que ni siquiera han nacido en Izabal y que se han apropiado de buena parte de la región para depredarla.
Por esa razón se quedó (otra vez) frustrada mi intención de conocer el Biotopo Chocon Machacas, ya que hace como un mes hubo un incidente internacional en dónde personas, sin calificativo adecuado para este blog, querían presionar al gobierno central para liberar a su corrupto líder y apropiarse "legalmente" (según ellos) de Chocón Machacas. Realmente estoy indignada, ya que esas comunidades solo sirven para dañar al ecosistema del lugar y vilmente le quitaron el control del Biotopo a la Universidad de San Carlos. Me indigna que lucren con algo tan frágil y que el Gobierno no tome cartas en el asunto para evitar que un área protegida caiga en manos inescrupulosas (pero de ese tema hay mucha tela q cortar, y mejor lo dejo aquí).
La aventura de pasar el mar en lancha fue buenísima, me dí cuenta que me encanta la emoción semi fuerte (jajaja). Al fin llegamos a 7 altares. Después de una chelita pa el calor, empezamos a subir las pozas. Yo iba como aquellos trailers cargadísimos en la carretera de un sólo carril en subida, lentísimo. El camino era super empedrado, llevaba chanclas playeras, sentía que me iba a esguinzar de nuevo mis tobillos, total que media hora después (el tiempo estimado por los lugareños es de 10 minutos) llegue a la poza No. 7, la más bonita... pero cuando es invierno.
Despues de chapotear por una hora en las pozas y sabiendo que me iba a tardar como media hora más para bajar decidimos regresar.

De regreso el mar estaba mucho más picado. Pude ver en algunos la cara de angustia de pensar que ibamos a dar vuelta. Jejeje para mí fue más emocionante todavía. Por supuesto... con chaleco.

Bitácora del Río: Las Maletas

lunes, 14 de abril de 2008


Los nervios hicieron que para la mayoría de nosotros, los del viaje, la semana se pasara a veces lento y a veces rápido. Muchos levantaron sus manos para ir de compras, y paramos yendo los mismos de siempre (tres para ser exactos, de 15). "Mejor", pensé, "porque entonces no hay derecho de criticar nada!"
El menú era simple: huevos, frijoles de lata, tortillas de maíz, pan sandwich, carne para asar, aguacates, chirmol, longanizas, jugo de naranja y algunos mezcladores "para la comunidad". "Esta vez si llevamos las cosas de una vez, y no como la vez pasada, que ni agua llevabamos... ijuela!! una par de galones de agua pura falta!" Listo. Me di cuenta que si sirvo para ajustarme a un presupuesto y salir... tablas. O casi, porque igual terminamos poniendo "las del super" un poquito más de dinero para los aguacates, que al final de cuentas, se nos olvidaron.

El día llegó, y me di cuenta de la diferencia entre las maletas de los hombres y el de las mujeres para 2 noches y 3 días que ibamos a estar:

MUJERES: un par de pantalones de lino o manta, unas flip flops, toneladas de bloqueador solar no menor a 45 (no entiendo porque algunos de tez blanca quieren ser morenos, yo me quiero quedar blanca) o bronceador, 3 diferentes tipos de crema (¡claro! somos mujeres: una para la cara, una para el cuerpo y otra para los pies), jabón, shampoo, acondicionador, desodorante, rasuradoras o depiladoras (x aquello de los retoques). cero maquillaje (algunas), cero secadora, cero plancha (pero de cabello!), cero perfume (por aquello de las abejas), las calzonetas (o bikinis pa las q puedan), el pareo, las toallas (son varias), las "ginas" para bañarse, tenis, blusas (siempre 1 ó 2 de más), ropa interior (siempre uno lleva de más), shorts o pescadores, colas o ganchos, pinta uñas (para retocarse en caso se descascaren), pinzas, espejo, chapstick, desmaquillante (para las que llevaron maquillaje), aqua shoes (pa no lastimarse los pies), cepillo de dientes, pasta dental, peine o cepillo, chicles o dulces, lentes de sol, gorras o sombreros (q combinen), juego de bisuteria con collar, aretes y pulseras a tono, repelente de mosquitos para untarse, repelente de plaquitas (para la casa o cuarto), bolsa playera lo suficientemente grande para llevar a la playa la mitad de lo descrito anteriormente. A parte cada quién lleva un pequeño botiquín con: medicina para los cólicos, diarrea, dolor de cabeza, dolor de articulaciones, acidez, agruras, gastritis, antialérgicos, alcohol, agua oxigenada, hisopos, algodón, muy de vez en cuándo se lleva metafen (arde mucho).

HOMBRES: dos pantalonetas, dos playeras, una toalla, unas chanclas o flip flops, cepillo de dientes, lentes de sol, reloj, jabón (cuando se acuerdan), zapatos de agua, bronceador (cuando se acuerdan), tenis, desodorante (si se acuerdan).
El resto nos lo piden prestado, y si no vamos (las mujeres)... pues no usan y ya!!!

Allí es dónde digo: ¿por qué las mujeres nos complicamos tanto la vida, y los hombres son tan prácticos? ¿Será la naturaleza, eso que las mujeres usamos más el lado derecho del cerebro y ellos el izquierdo? (y si es alrevez pues... lo siento!) ¿será cultural eso que llevemos casi que la casa a cuestas, como caracolito? jajaja eso del caracolito me recordó el chiste... jajaja
Con sólo ver la diferencia del tamaño de las maletas entiendo por que las mujeres nos complicamos tanto (¡¡por que NO es que nos compliquen!!)... que razón tienen todos...

Pero como dice un mi amigo: "a las mujeres no hay que entenderlas, sólo hay que amarlas"
y yo agrego.... ¡¡¡y aceptarnos con nuestras maletas!!!